Quería comenzar otra vez a escribir, en una época de mi vida en la que quizás menos ganas tendría que tener, pero sentía que el escribir es una forma que me ayudó en el pasado y quizá pueda hacerlo ahora.
Me encanta el Padrino, quizás sea la película que mas veces haya visto en mi vida, es de esos largometrajes en las que la historia, los personajes y la ambientación te envuelven por completo.
Pues bien, quería hacerla una mención, pero no hablaré del padrino, si no de la frase celebre que sale en la película y con la que titulo mi post.
En estos días que estaba con sequía escrita en el blog, me han pasado multitud de cosas, unas que irremediablemente por ley de vida eran inevitables, otras que inexplicablemente te pegan fuerte y te llenan de dolor, y otras que, por unas cosas o por otras, me llenaron de multitud de dudas acerca de mis facultades.
Llevaba 4 años y medio en la empresa que me enseñó a trabajar, en la que estaba agusto, en la que por un tiempo me sentí querido y en la que me fuí este verano por la puerta de atrás, casi sin avisar, con un jefe diciendote casi a la cara que no haces nada, mas que nada por que el nunca se a preocupado por saber lo que hago, intentando ser el ombligo del mundo cuando el no se ve el suyo propio. Con una amiga que por suerte o por desgracia para ella, le ha tocado conocerme en el ambito laboral, en la que muchas veces sus decisiones las ha tomado con el corazón en vez de con la cabeza, en la que yo actué igual que ella. Con unos compañeros, que están tan acostumbrados a la marcha de gente, que ya no les impresiona nada que se vaya gente que estaban años a su lado.
Es una cosa que la tengo dentro de mi, que hace unos días me mataba por dentro y no sabía como sacarla a relucir. Sé que esto no lo va a leer nadie, pero es mi manera de decir que soy humano, que me duelen las cosas y me duele lo que me han hecho, no me lo merezco. Para nada.
Son esta clase de gente, la que piensa que no existen nada mas que ellos y sus empresas en esta vida, que piensan que sus trabajadores les deben la vida casi por el mero hecho de darles un trabajo, más aún cuando están las cosas como están.
Sinceramente quiero que mi anterior empresa vaya bien, pero sólo por una cosa: por la gente que la compone, gente que merece la pena y he pasado 5 años de mi vida muy agusto trabajando a su lado.
Y para las personas que no creyeron en mi, gente que no sabe ni como me llamo, en cinco años que llevo trabajando para ellos, a todos y cada uno les digo :
"Al fin y al cabo, Don Vito, el dinero no lo es todo."
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